Revista de El Habanero Digital - La Habana - Nro 6. 08 de noviembre de 2005
 
 
 
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En busca del real conjuro
Por Mariagny Taset Aguilar
Fotos: Leonardo


San Antonio de los Baños esconde disímiles secretos. Dos ariguanabenses consideran tener en sus manos una alternativa que contribuiría a un mejor desarrollo de la agricultura cubana, en un ambiente más sano. Ello presupone la realización de importantes estudios que demuestren que las acciones propuestas son acertadas para su futura aplicación.

Carlos Hernández Fuentes y María Padrón Rodríguez, geobiólogo y técnica en  Espectroscopía de Emisión AtómicaDesde los tiempos de la colonia, nuestros ancestros han hecho uso de un singular procedimiento, a fin de lograr la renovación y fructificación de diversas plantas. Según historiadores, el surgimiento de esta práctica no se conoce, pero piensan que pudo devenir de las primeras comunidades españolas que arribaron a Cuba, por sus importantes aportes al desarrollo agrícola cubano.

Me refiero al tradicional proceso de podar ramas, introducir barras de hierro o clavos (incluso calientes) a los troncos de árboles que, aún en etapa de madurez, no han parido y, tras este proceder, muchos se convierten de machos a hembras y se Clavo en un tronco de árbol frutalcubren de flores y frutos en el próximo año. Tal es el caso del mamoncillo, papayos, aguacateros, cocoteros...e, inclusive, matas de mango.

Estos fenómenos han suscitado el interés de Carlos Hernández Fuentes y María Padrón Rodríguez, geobiólogo y técnica en Espectroscopía de Emisión Atómica, respectivamente. Ellos les llaman a tales prácticas fitopuntura criolla y las consideran como una variante cubana de la geopuntura clásica, nacida en la Península Ibérica, esencialmente.

"La diferencia estriba en que, en vez de enterrar barras metálicas en el suelo alrededor del árbol, para armonizar su bioenergía, en Cuba se incrustan en los troncos, generalmente con buenos resultados", asegura María.

Lo cierto es que, en todos los procedimientos referidos, se emplea el metal, a temperatura ambiente o al "rojo vivo". Según Carlos, si está caliente, y se utilizan barras en la fruta bomba, se dejan una o dos pulgadas fuera del tronco y, en el caso de clavos de línea, se incrustan hasta la cabeza.

"Si bien son clavados pedazos de hierro e, incluso, rejas cuadradas, también se han visto clavos de líneas férreas adheridos a la planta que se quiere `cambiar´, añadiéndole, en algunos casos, algún tipo de oración para dar lugar al `milagro´ de la fertilidad, mediante el cual se alcanza la fructificación."

En busca de una explicación más convincente, estos especialistas han decidido acudir a sus conocimientos sobre las energías que emanan de la tierra, y la influencia de estas y otros factores en los procesos hormonales que tienen lugar en el desarrollo de los seres vivos. Aunque aún no han probado su tesis, esta puede sentar un precedente para futuras investigaciones al respecto.

Diversos estudios realizados al papayo (fruta bomba), comprueban la presencia de tres tipos de flores en un mismo árbol: unisexuales masculinas, femeninas y hermafroditas (ambos sexos). Ello permite afirmar que todos están dotados de iguales posibilidades para dar frutos. Como aseguran los autores, lo que determina sus características sexuales es el desarrollo y funcionamiento de las hormonas reguladoras de los órganos reproductivos.

"El incremento de dichas hormonas —explica Carlos— depende al mismo tiempo de factores internos y externos, los últimos generalmente condicionan la formación de los primeros. Entre ellos se encuentran la luz, el agua, elementos minerales presentes en el suelo... y desempeña un importante papel la temperatura. De ahí la posible explicación de parte del fenómeno.

"El clavo caliente puede ejercer, en varios casos, una agitación térmica en las moléculas de estas hormonas autógenas. Los órganos sexuales femeninos, que se encontraban ‘adormecidos’, son estimulados térmicamente y, al lograr su desarrollo, lógicamente proporcionan la fructificación de la planta."

Pero, ¿qué ocurre cuando utilizamos el hierro frío, digamos, en un tronco de mamoncillo? Aquí no existe el elemento externo modificador como la temperatura. María cree tener la explicación.

"Nuestra tesis es que, tanto en el caso del clavo caliente como en el frío, influye, además, el factor externo de la modificación bioenergética. Al introducir la barra o el clavo en el tronco, el campesino puede corregir la disarmonía propia del árbol y de éste con respecto al suelo, en caso de que estuviera situado sobre zonas de fuerte alteración energética."

En Cuba, actualmente, se tienen amplios conocimientos para manipular el comportamiento de las hormonas autógenas, y se aplican a las plantas en estado embrional. Tales procedimientos se desarrollan en centros científicos destinados a potenciar el desarrollo agrícola, los cuales cuentan con toda la tecnología y los recursos necesarios.

"Estas técnicas son empleadas a gran escala en extensas áreas de cultivo, donde no se observan plantas `machos´, sino que fructifican en su totalidad. De esta forma, se mantiene vigente la disarmonía generada por las zonas alteradas de los suelos sobre numerosos árboles, que pudieran ser beneficiados, en el futuro, con el empleo de la `fitopuntura criolla´.

"De probarse que este ancestral método resulta beneficioso en su totalidad, si no es idóneo implementarlo a gran escala, pudiera constituir una alternativa al sector privado campesino, a fin de mejorar las cosechas de estos cultivos donde se aplica. En el caso de la fruta bomba, se ha comprobado, por diversos productores, la fructificación del 80 por ciento de las plantas que experimentaron el proceso, las cuales nunca habían mostrado signos de fertilidad."

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