El vudú cubano
Por Vladimir Marrero Aguilera
Foto: Joel Mayor Lorán


[13.05.2002]
Al médico cubano Jorge Domingo González Baryolo lo confundieron con un vudú. "Lo piensan porque mando hierbas para curar diversas enfermedades. Estoy a punto de poner una bandera" –me dice jocosamente. Lo cierto es que los pobladores de Bois de Laurence, en el departamento Nordeste de Haití, acuden cada vez más a él.

"En esta zona hay muchos vudúes, cada cuatro o cinco casas. Al principal todos lo respetan mucho, y cobra más caro que el dispensario de la comuna. Pero, casualmente, tiene linfagitis y prefiere curarse con nosotros.

"Es uno de los líderes informales de la comunidad, lo cual propicia que mantengamos buenas relaciones. Participamos de sus costumbres y se siente contento por ello. El vudú es amigo mío".

Por las características de esta nación (la más pobre del continente), el galeno villaclareño trata de mejorar la vida de sus habitantes. Y como los medicamentos cuestan mucho, pensó en la idea de aplicar la medicina natural. Entonces, creó un herbario.

"Me asocié a los máximos representantes de la comuna y comencé a buscar las plantas que estaban alrededor de sus casas, propias del lugar. Pregunté para qué las utilizaban. De esta forma pude apreciar su nivel de conocimiento sobre tal alternativa."

Este especialista en Medicina General Integral vive enamorado de su profesión; no se iba a quedar de brazos cruzados. Realizó un estudio con los nombres de hierbas comunes en Cuba y Haití. Ese fue el punto de partida.

Pudo apreciar que no aprovechaban al máximo sus posibilidades, decidió transformar la situación, y se siente contento por la aceptación de esta idea entre los vecinos de Bois de Laurence.

"Ya ellos saben la utilidad de esta efectiva opción: diuréticos, antipiréticos y otros fines. Poco a poco se ha visitado casi toda la zona. Encontrar una medicina que pueda curar sin acudir a otros medios, es realmente un alivio para quienes viven en la extrema pobreza".

Baryolo pretende vestir de verde su entorno. No le devolverá al paisaje sus árboles de antaño, pero la naturaleza volverá a estar al servicio del hombre, aún de la raza haitiana, tan olvidada por la nueva era.

VUDÚ... Y CUENTISTA

El poder del vudú se puede apreciar por la cantidad de banderas que tengan al frente de sus casas. Sin embargo, el máximo don de Jorge Domingo Baryolo es su sabiduría.

Este médico cubano llegó a la comuna del Nordeste de Haití dispuesto a cambiar la situación de salud. Ahora no solo cura, también dedica horas del día a crear variantes para mejorar la higiene bucal.

"En esta zona, como en casi todo el país, tienen muy deteriorados los dientes. Desconocen lo que significa lavarse la boca todos los días". Con el objetivo de crear hábitos de higiene principalmente en los niños, Baryolo creó un cuento a través de láminas ilustrativas. La historia está basada en la amistad entre las muelas y los cepillos de dientes. Los personajes son Delfina, la muela y Rufino, el cepillo.

La iniciativa ha tenido gran acogida entre los residentes de la comuna de Bois de Laurence. La sapiencia del médico antillano vino a borrar la nefasta imagen de los que en un tiempo se llamaron doctores en este sitio tan intrincado de la isla caribeña.

PEÑA CONVITE LA ESPERANZA

Al doctor villaclareño no le resulta difícil buscar en el diccionario el significado de la palabra creatividad. Siempre está pensando en hacer más agradable la estancia de los colaboradores de la salud en Haití.

"Queremos traer a este suelo los valores culturales cubanos a través de peñas". A Baryolo se le ocurrió que una vez concluidas las reuniones de cada mes, sería el momento idóneo para un alegrón a lo cubano. De ese modo, la vida de los cooperantes cubanos se tornaría más placentera en medio del trabajo. En estos encuentros se realizan diferentes actividades: cuentos; chistes; lectura de poemas; baile de disfraces con vestidos antiguos, abanicos y sombreros. Pretenden lograr la participación de todos con tal que la nostalgia desaparezca.

Sin dudas, este criollo natural de Camaguey y residente en Villa Clara llegó a tierras haitianas dispuesto a mejorar los índices negativos de la medicina, y lo está logrando. Además, se ha ganado el premio a la creación. A más de 70 kilómetros de su tierra, el cubano pone a prueba su imaginación.

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