Y la muerte se quedó esperando
Por Vladimir Marrero y Joel Mayor-enviados especiales
Foto: Joel Mayor


[05.09.2002]
Nadie esperaba que el doctor se montara en una mula. Para los pobladores de la sección comunal Bodarie, en Grand Gossier, departamento Jacmel de la República de Haití, él era solo un "médico de la ciudad", y les impactó semejante decisión. Sin embargo, Tony se propuso salvar aquella vida.

Fue un sábado a las 11:00 de la mañana. El papá llegó a la consulta de Damián Antonio Díaz Cotelo, uno de los graduados con excepcional rendimiento de la Facultad de Ciencias Médicas Calixto García. Traía a dos hijos con crisis aguda de asma bronquial, uno de tres años y otro de nueve meses con signos vitales muy deprimidos.

La muerte miraba el reloj. Esperaba llevarse al más pequeño en apenas dos horas. La crisis había comenzado en la noche, y el padre salió a tiempo; no obstante, le tomó varias horas el camino en mula con los muchachos.

"El chico estaba cansado de respirar, y tan decaído que no hizo resistencia al examen, ni a las maniobras del abordaje endovenoso. El medicamento era preciso ir a buscarlo a Thiote, una comuna a 16 kilómetros de distancia, a tres horas de camino o a una hora sobre una mula.

"Solo yo conocía qué medicamentos elegir. Decidí hacer el viaje para no entregárselo a la muerte sin hacer nada. Mas, las posibilidades de sobrevivir resultaban mínimas. Les inyecté aminofilina a ambos. Los dejé con Enriqueta, la enfermera. Y pedí prestada una mula.

"El animal era resabioso. Dicen que mordía. Pero cuando un niño se está muriendo, el que muerde es el médico. Monté mula por primera vez. A pleno Sol. Lo mismo cogía para la izquierda que para la derecha".

Y así fue acomodándose durante la inusual travesía. Llevaba prisa, quizás como nunca antes. En el consultorio, una señora vestida de negro, con calavera y guadaña, contaba los minutos. 
 
UNA TESIS POR LOS NIÑOS

Mientras Tony se pierde en el horizonte en busca del medicamento, vamos a indagar entre sus papeles y disquetes sobre la tesis que prepara con tal de graduarse como especialista en Medicina General Integral.

No me sorprende que aborde también la temática de los niños. Esta vez pretende demostrar que existen otras variables capaces de erigirse como factores de riesgo prenatales, además de las reconocidas internacionalmente. Sus pesquisas entre los menores de cinco años de Bodarie, prueban que no se equivoca.

"Al realizar el diagnóstico de salud, hallé una prevalencia de malnutrición superior al 40 por ciento. Asociados a la pobreza, los malos hábitos dietéticos, basados fundamentalmente en carbohidratos, y con escasos aportes de proteínas y vegetales, influyen en semejante comportamiento.

"Únicamente desayunan y comen, y sus platos principales son el maíz molido, atol de harina y de plátano, arroz, aguacate, pan de harina que usan en las caldosas con viandas y huesos de cerdo, y cuando van a ingerir carne de puerco o de cabrito, la fríen. A todas las comidas les añaden picante, incluso desayunan té de espinacas.

"Tales hábitos se combinan con la inadecuada edad de las madres, el bajo número de consultas prenatales, la multiparidad, el corto período entre un embarazo y otro, y la no ingestión de suplementos dietéticos (vitaminas y minerales)".

Todo esto preocupa a Tony y a Enriqueta. Ambos trabajan solos en un dispensario donde ni siquiera cuentan con energía eléctrica, a seis horas de la cabecera departamental de Jacmel.

"Ejercemos la Medicina sin los medios tecnológicos de estudio: ni radiológicos ni de laboratorio, lo cual exige mucho del examen físico y del interrogatorio. Ambos han de ser rigurosos; sin embargo, tampoco el idioma los ayuda. Estamos en el siglo XVIII, solo que con los conocimientos actuales."

UN COMPROMISO

Ha pasado una hora y media. La parca afila su guadaña, aunque... se detiene: ya llega el doctor. ¡Trae el medicamento! Esta vez, el pequeño abrió los ojos con más fuerzas para ver el mundo.

Aún le quedan misterios, alegrías y esfuerzos por descubrir. En dos días marchó a casa, y a la semana regresó sano a la consulta, con su hermanito mayor. Su padre se comprometió a contarle, cuando crezca, que un joven médico cubano le devolvió la vida.

Ese es el tipo de regalo que enorgullece a Tony. Los haitianos le piden el nombre de la niña en la foto para nombrar a sus bebés. Es su hija Camila. Separarse de ella fue difícil. Por eso la imagen lo acompaña siempre. Y ya cuatro pequeñas se llaman así. Un papá tiene a Camila y Camilo.

"Si pudiera regresar como especialista en neurocirugía, de seguro lo haré. Aquí solo hay otro neurocirujano. Y yo me siento sumamente comprometido con este pueblo."
             

PORTADA


© Copyright. 2002 el habanero. Edición Digital. La Habana. Cuba
Director:
Andrés Hernández Rivero. Editora: Odalys Cimadevilla Valdés 
WebMaster:
Libia Miranda Camellón.  
Correo Electrónico:
internet@habanero.cip.cu

Este sitio es hospedado por: Teledatos-Cubaweb

EL HABANERO DIGITAL: http://www.elhabanero.cubaweb.cu
SE RECOMIENDA IE5+ 800x600