Oscarito es bon bagay
Texto y foto: Joel Mayor Lorán

[13.02.2003]
Esta es una de esas inusuales historias fantásticas con las que uno se encuentra. Oscar Villa estuvo dos años y medio sin poder caminar, enfermo de la cadera. Hasta un día que le dijeron estaba sano, y prometió, con solo 5 años, que cuando fuera grande iba a ser médico para curar niños como él.

Comenzó preescolar en un coche, sin poder correr ni jugar como los demás pequeños. Haberse librado de su enfermedad constituye otro éxito de la medicina cubana. Y hoy regresa de Haití tras cumplir la misión de curar a otros niños.

Le hablaron tanto de aquella nación antes de partir que descubrió "cosas que no son tan tan ni menos menos... Se sabía como era. Pero trabajar con su pueblo, es totalmente  distinto a trabajar con el nuestro. Su principal necesidad es la educación sanitaria, y en esto consiste el principal aporte de nuestra misión".

La comuna Plaisance, ubicada en el departamento Norte, conocido como Cabo Haitiano, sería el punto donde iniciar su labor, unas veces puramente médica, y otras tantas aliado a la computación, como un pequeño gran chip de la medicina.

Primero realizó un estudio sobre los principales factores que influyen en las Enfermedades Diarreicas Agudas en niños menores de cinco años. Luego se dedicó a disminuir esas causas, tanto directamente como a partir de gráficas o de la radio. Fue su trabajo de tesis.

Más tarde, lo trasladan a Kenscoff, en el departamento Oeste, donde se halla Puerto Príncipe, la capital del país. Allí implantó el Sistema de Control de Gestantes que había creado durante su servicio social en Guantánamo.

Recibió propuestas para comercializarlo, incluso del Ministerio de Salud Pública y Población. "Logré que las gestantes tuvieran una consulta al mes, y algunas me pidieron que yo mismo les hiciera el parto en sus casas, lo cual me regocija, pues ellas siempre acuden a las matronas."

En la Jornada Científica Departamental impactó este sistema. "Con él registras las gestantes, las consultas, y te avisa sobre análisis pendientes. Lo imprime todo, hasta las órdenes de análisis. Recoge el seguimiento de la gestante hasta el parto, y lo anexas a su historia clínica.

"Me organizó a mí, y a las gestantes, porque les entregas como un calendario de cuando le toca hasta la licencia. Es el programa más completo que he diseñado, y el más bonito. Además, posee una ayuda docente que enseña a quien lo use hasta de Obstetricia, y del examen físico de una gestante."

De ese modo lo conocí. La computadora de nuestro equipo de prensa resultó víctima de un virus y andábamos en busca de alguien capaz de arreglarla. Varios especialistas lo intentaron... y nada. Alguien me sugirió llevársela a Oscarito. Yo dudaba, pero nada peor podía ocurrir, y no tenía más alternativas.

En unas horas la máquina quedó como nueva. Ahora le envían los ordenadores de todos los departamentos.

También trabajó en la comuna Croix-des-Bouquets. Y en la Coordinación General de la Misión, desde donde creó el sitio de la Colaboración Médica; lo actualiza, ayuda con los cálculos estadísticos de las tesis de todo el país, y emprende búsquedas bibliográficas para sus compañeros.

Le han propuesto trabajos específicos como automatizar servicios de RX, Patología, y otros. Pero "los he rechazado. Yo no comercializo mis trabajos. Siempre los hago gratis, y para mi país".

Su labor le facilita la comunicación vía e-mail con su familia, y conmigo. De modo que no me pareció descabellado entrevistarlo a través del correo electrónico. Tampoco a él.

-¿Desde el teclado también te sientes cerca de los pacientes?

El Sistema de Control de las Gestantes es una prueba. Pensaba en ellas cuando registraba sus datos.

-¿Qué impresión te llevas del Haití que se halla fuera del dispensario, de su gente y su modo de luchar o no por la vida?

Un pueblo muy inteligente, pero no sabe que lo es.

-¿El mejor recuerdo de tus días por las calles?

Cuando una vez nos gritaron: "Cubanos, bon bagay" (buena cosa).

-¿Y el peor?

Cuando me dijeron, mientras dispensarizaba una familia, que ese día ya no eran 10, sino nueve, pues la niña (de tres años) ‘está muerta en el portal’. Ese día tuve que regresar para la casa.

-¿Qué opinan en tu hogar, a propósito de la misión?

Los vecinos al tanto de todo, al igual que los profesores y mis amigos periodistas. Mis padres están muy orgullosos de ver a ese que una vez fue un niño enfermo, se curó y prometió ser médico para curar otros niños como hicieron con él, simplemente convertido en un internacionalista de la Salud.

-Si pudieras elegir una foto de Haití, ¿con cuál te quedarías?

Con la de una gestante.

-¿Qué lugar te gustó más?

El mirador de Kenscoff.

-¿Fuiste a La Citadelle?

No, la veía todo los días en Cabo Haitiano, y nunca la pude visitar.

-¿Leíste El Reino de este Mundo?

Sí!!!, claro.

-¿Qué sentiste al acoger a la primera mujer que decidió que tú le hicieras el parto?

Como si estuviese en Guantánamo, muy orgullosos de nuestra medicina. Eso es un logro real, pues las matronas son muy buenas, y más ahora que están capacitadas por nuestro personal.

-¿Por qué tu tesis sobre los niños de Plaisance que padecen diarreas?

Porque con muy pocos recursos, solo preventivos, se puede evitar. En el futuro deseo estudiar la especialidad de Gastroenterología, y dedicarme, si fuese posible y necesario, a la cirugía laparoscópica o de mínimo acceso en cuestiones de gastro, el mundo de las imágenes e invasión del paciente.

-¿Qué significa para ti la informática?

Un avance tecnológico muy importante para todas las ramas de las ciencias. ¿Para la Medicina? Mis trabajos te lo responden.

Oscarito confiesa su anhelo "de decir gracias, Haití, por demostrarme cómo es el capitalismo, y cómo un pueblo reconoce nuestra labor" y las "muchas ganas de pisar La Habana, y decirle al Comandante: ‘Misión cumplida, Ordene’".

Con un poco más de nostalgia me contó: "En el vuelo del 14 de enero llega un compañero del grupo siguiente al nuestro, que se encargará de seguir mi trabajo en el sitio web. Esperamos que dure eternamente este sueño..."

Entonces, le hago una pregunta más, y siento un silencio al otro lado del correo. Es como si la computadora distante hubiese quedado vacía. El Paso de los Vientos no ha cortado la comunicación, sino que abre sus caminos de nubes para que una aeronave nos devuelva un amigo.

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